Alejandro Gabriel Fernández, Buenos Aires, 2009

En la pintura de Fernanda la atemporalidad da pie a que la sensualidad juegue un papel estelar en cada una de las escenas. Por medio del movimiento, los colores elegidos y la pincelada segura que utiliza, nos muestra una marcada personalidad como artista y su facultad de expresarse estéticamente. El cuerpo y el calor humano siemrpe están presentes invitando al espectador calidamene a una exaltación de los sentidos. Cuando nos asomamos por esas ventanas con lo primero que nos encontramos es con la emoción, sin pasar por alto la técnica y después quedamos atrapados por la fuerza de la belleza que nos abre la puesta a un recorrido visual por sus composiciones, donde el agua da vida con su virtud seminal.