Ariel Mlynarzewicz, Buenos Aires, 2008

Fernanda es una pintora de temperamento.
Pintar para ella es vital, creo, su verdadera vocación. No se distrae, todo su tiempo, el que ella elige, es para su gran pasión: la pintura. Lo delatan sus pinceladas, su gruesa materia, la variedad de colores que utiliza.
Su versatilidad resuelve una temática variada, donde la figuración y la abstracción se unen para lograr cuadros de una impecable factura.
Sensible, profunda y sutil, eco de su interioridad, esta muestra abre el sendero al camino de la belleza. 


 

Alejandro Gabriel Fernández, Buenos Aires, 2009

En la pintura de Fernanda la atemporalidad da pie a que la sensualidad juegue un papel estelar en cada una de las escenas. Por medio del movimiento, los colores elegidos y la pincelada segura que utiliza, nos muestra una marcada personalidad como artista y su facultad de expresarse estéticamente. El cuerpo y el calor humano siemrpe están presentes invitando al espectador calidamene a una exaltación de los sentidos. Cuando nos asomamos por esas ventanas con lo primero que nos encontramos es con la emoción, sin pasar por alto la técnica y después quedamos atrapados por la fuerza de la belleza que nos abre la puesta a un recorrido visual por sus composiciones, donde el agua da vida con su virtud seminal.